Falsos mitos sobre la salud de los dientes

La sabiduría popular es un valor que hay que conservar, pero no por ello siempre esta en lo cierto. Así es el caso de la salud bucal, donde existen muchos mitos sobre lo que los protege y lo que los daña.

¿Si comemos una manzana, nos lava los dientes? Este es todo un clásico que se guro has escuchado más de una vez, pero es un falso mito. Es más, al tratarse de una fruta que contiene bastantes ácidos y fructosa, si no nos cepillamos los dientes tras comerla, esos componentes ayudan a la descalcificación de las piezas dentales.

Por otra parte, mascar chicles sin azúcar, sí que ayudan a realizar una cierta autolimpieza para que podamos aguantar hasta el siguiente lavado. Eso sí, hay que consumirlos puntualmente, ya que sobrecargan el sistema masticatorio.

Otro mito que hay que desterrar, ligeramente relacionado con lo anterior, es que si tomamos un caramelo mentolado sin azúcar, también nos limpia un poco, tal y como sucede con los chicles. La realidad es que consumir estos caramelos solo aportan la sensación de frescor en la boca, pero nada más.

Cuidar los dientes no es solo mantener una buena y constante rutina de limpieza diaria, sino que también se incluye el saber qué alimentos y bebidas consumimos, ya que estos influyen en la salud de nuestros dientes y encías. Además, debemos tener en cuenta que las encías son más delicadas y les afectan más las bacterias al tratarse de material vivo. Es esencial que las limpiemos siempre después de comer. Los dientes, por su parte, están compuestos por un 98% de material inorgánico, por lo que se ven más afectados por los alimentos ácidos y azucarados.

Así, entre los alimentos que debemos descartar están las bebidas carbonatadas, ya que estas demineralizan los tejidos de los dientes y, combinadas con el azúcar que muchas de ellas contienen, se produce pérdida de esmalte.

Asimismo, las bebidas y alimentos cítricos (naranjas, limones, pomelos…), aunque buenos para nuestro organismo, dañan el esmalte si no cepillamos los dietes, ya que sus ácidos se quedan actuando sobre nuestro esmalte.

Finalmente, también hay que tener en cuenta la consistencia de los alimentos. Si estos son fibrosos como los cereales naturales y los frutos secos al natural o tostados, estos tienen una acción de autolimpieza por el mero hecho de masticarlos. Todo lo contrario a lo que sucede con los alimentos pegajosos, puesto que desgastan la dentadura y su azúcar se adhiere a los dientes.

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