¿Son seguras las radiografías dentales?

Las radiografías dentales analógicas son una de las herramientas más útiles para detectar complicaciones o enfermedades. Se trata de una imagen obtenida con una dosis de radiación muy baja y, realizadas con todas las precauciones y por un buen profesional, su realización no es motivo para la preocupación.

Estas radiografías se usan para ver aquello que no se ve a simple vista, como áreas de descomposición, pérdida ósea por enfermedades de las encías, abscesos, tumores o cambios en el canal de la raíz entre otros. Además, también se usan para preparar implantes, dentaduras postizas y ortodoncias, consiguiendo que el acople sea el óptimo.

Hay padres que se preocupan por los efectos de una radiografía en sus hijos, puesto que son más sensibles a la radiación. Aun así, el nivel de radiación recibido es tan bajo, que resulta inofensivo para los más pequeños. Por otra parte, en los niños las radiografías se realizan para asegurarnos de que la boca es lo suficientemente grande como para que quepan los dientes definitivos, para controlar el desarrollo de las muelas del juicio, para ver si los dientes de leche se aflojan adecuadamente o parar detectar caries y otras enfermedades de un modo precoz.

El único sector de la población que sí debe evitar las radiografías, son las mujeres embarazadas. Aunque el nivel de radiación es mínimo e inofensivo para adultos y niños, hay que evitar cualquier exposición en embarazadas para evitar complicaciones del feto durante su desarrollo. Por eso hay que comunicar al dentista si se cree que se puede estar embarazada.

Como podemos ver, los riesgos de realizar radiografías analógicas es muy muy bajo, así que no tenemos que temer nada sobre esta técnica y confiar en el criterio de nuestro dentista a la hora de determinar los tratamientos que necesitamos.

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